Cuento


                              La luna

Cuando el amor llega no hay distancia ni peligro que pueda interferir, cuando es  real es completamente ciego e irremediable, soy testigo de ello porque conocí a Samuel, el hombre que dejaría todo y se arriesgaría a todo por amor.
Samuel era un granjero que a todo mundo agradaba, un tipo de sonrisa encantadora, ojos cual avellana, rechoncho y torpe pero con un corazón tan grande  como las montañas, era valiente, pero como todo hombre tenia una debilidad, no se trataba ni de su cabello ni de su talón sino de  Victoria hija del boticario del pueblo, una mujer esbelta, de cabellos azabaches, ojos tan negros como el carbón y piel tan blanca como la nata, de belleza indudable y bondad cuestionable. 
El aseguraba que la mujer  estaba tan enamorada como el de ella, pero yo había visto como lo miraba con desprecio.
     Cada domingo, durante 6 inviernos cuando Samuel iba al centro del pueblo llevaba consigo un frasco de mermelada de su granja , un ramillete de flores  y se dirigía a la botica para entregarlo en manos de su amada acompañado de un dulce poema a Victoria ,una peculiar rutina, pero un día había  algo diferente en  el azul del cielo o noto una pequeña arruga en su rostro al verse en el espejo, no se que tendría de distinto ese domingo, pero cogió el frasco de mermelada de su alacena, recogió las flores mas bellas, de lo mas alto de su enredadera y partió a la botica con decisión en su mirada.
-contesta dulce dama, ya se yo cuanto me amas y no quiero ser mas tu amigo así que cásate conmigo- le suplico Samuel, la mujer se rió -como quieres que eso acepte si el único regalo que eres capaz de darme son frascos de mermelada hostigante- dijo Victoria  sin siquiera voltear a verlo.
 Samuel articulo- sueño con estar a tu lado, entonces dime ¿que quieres como regalo?.
 -si en serio quieres desposarme tráeme un anillo que tenga incrustada una piedra de la luna- arremetió la arrogante mujer.
 Samuel le dio a entender que seria una tarea difícil y  arriesgada pero a ella no le importaba que tan peligroso o imposible fuera. sin otra opción el joven partió espero la noche y en su casa comenzó a hacer una escalera tan alta que llegara a la luna, al terminar la leña comenzó a tomar tablones de las paredes de su cabaña hasta que no quedo nada, y aun así no fue suficiente para llegar a la luna, con el intento fallido fue con el herrero para confeccionar una catapulta y para costearlo vendió a sus vacas y ovejas, la catapulta realmente funcionaba, pero no lo suficiente para lanzarlo a la  luna y por ultimo vendió toda su cosecha para comprar telas y hacer una soga tan larga que trepandola podria ser perfecta para llegar , pero nisiquiera eso fue suficiente. Samuel al darse cuenta de que se queg¡do sin pertenencias solo para logran intentos fallidos entristecio, y cuando estaba a punto de darse por vencido sintio un cosquilleo en su estomago y uno mas por el brazo al bajar la mirada noto que por debajo de sus ropas muchas luces verdes tintineantes revoloteaban , cada vez mas y mas hasta que el brillo fue demasiado para seguir viendolo, poco a poco comenenzo a elevarse y s percato de que eran luciernagas las que lo alzaban -¿que esta pasando?- pegunto. 
 -las luciernagas tnemos que ir a la luna,  de ahi tomamos la luz que nos adorna, pero te hemos vusto sufrir por llegar a ella, asi que decidimos que nos acompañaras.- aclaro una de ellas
la felicidad no cavia en el corazon de samuel poco a poco se alejaba mas de su granja.
Cuando llegó la belleza de la luna lo dejo sin palabras, tocó suelo blanco que le recordaba es a la piel de su amada, se regocigo de tan celestial aroma, incluso olvidó la piedra de victoria  la luna habló - nunca recibo visitas, las luciérnagas jamás trajeron a nadie consigo ¿Dime a qué debo tú presencia?
- mi amada me ha pedido una piedra de la misma luna y aunque me costará todos mis bienes lo logré, las luciérnagas vieron mi desesperación, dicen que nadie había anhelado antes con tanta fuerza venir - debe ser alguien muy importante, te debe querer demasiado y seguramente es muy atenta contigo- dijo la luna conmovida
 Samuel se quedó mudo y por un largo rato se apartó después de pensar tanto llegó con los ojos repletos de lágrimas - victoria no me quiere, me ha arriesgado por una simple ambición, no le importó.
- te he visto toda tu vida, villa-maple siempre es más brillante que el resto del mundo porque mis ojos están en ti, eres un buen hombre y siempre que regreses yo seré tu hogar- Samuel y la luna se despidieron después de una larga y tendida charla ,las luciérnagas devolvieron a Samuel a la tierra y a su llegada los aldeanos construyeron de nuevo su cabaña y al ganado todos los esperaban menos victoria, y así aprendió que solo con ver al cielo tendria el blanco de su piel en la luna, el negro de su cabello en la profundidad de la noche pero sus ojos negros y vacíos los reemplazo por las brillantes estrellas tomó todo lo que le gustaba de ella y lo puso en el cielo, pero ahora tenía un nuevo amor .. su amada luna que cada noche sin falta lo visitaba e incluso comenzó a visitarlo por la mañanas.

Comentarios

Entradas populares